18 enero, 2015

El viaje de las historias

El hombre y la mujer son los únicos animales que cuentan historias. En cada uno de nosotros está la huella de la antigua tribu, de la familia, con un ciclo completo de recuerdos y de leyendas, e incluso de canciones que aguardan su momento para ser de nuevo cantadas. Por eso, es evidente que todos hemos nacido con una rica pero misteriosa mitología personal, aunque en muchos casos se volviera subterránea.

Descubrir ese ciclo de historias familiares puede convertirse en un ejercicio de arqueología narrativa. Porque con ellas se recuperan algunas de las zonas más brutalmente amputadas de la propia identidad. Pero con libertad y con la imaginación, seguro que cada cual es capaz de encontrar ese hilo de Ariadna para seguir otra vez esos mitos y cuentos perdidos.

Como un viajero, escucharé las múltiples voces que se oyen, también reinventaré mis propios mitos y mis leyendas personales. Y, así, a través de las historias que nos contamos y decimos, tal vez pueda entender mejor quiénes somos, de dónde venimos, a dónde nos dirigimos…

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